Mediodía en el emboque de Regla, caída del SEN¹, lancha rumbo a Casablanca. Cuatro cubanos de pie conversan en la puerta de embarque. La señora de Guantánamo afirma que los feminicidios en su provincia son terribles, que esos guajiros son "salvajes", que los hombres habaneros son más civilizados. "Son más dóciles", agrega un hombre de acento oriental: "las mujeres no hacen nada en la casa, todo lo hacen ellos. ¡Ellas mandan!" La conversación se espesa. De la nada, como para abatir las malas noticias: "¡Satán reina en este mundo!" La señora más callada se confiesa pentecostal, dice que este es el país más idólatra del mundo y por eso hay tanto sufrimiento. "Son legiones y legiones de demonios", lo dice en voz alta: "Satán no mueve ni un dedo, manda a sus demonios. La gente se deja poseer por el dinero, por la fama, hacen pactos satánicos, legalizan todo lo que está mal. Pero no se trata simplemente de soltarlo, hay que ir por el camino de papá, porque solo papá salva". Se detiene en su discurso. Ocurren otras intervenciones afines. Ya la lancha se mueve en nuestra dirección y alguien habla del combustible. "Oye, pero en Guantánamo meten 40 horas de apagón", divagan.
1- Sistema Electroenergético Nacional. Apagón total.