un mundo extraño

Memoria de un hombre con los pies quemados

Un hombre sabe saltar desde la cama al mundo, en dos piernas que se le rompen, sin poner las manos sobre el abismo. Ha decidido saltar en algún momento oscuro, lejos de la hora del almuerzo y de las palabras, en profundo silencio y con gruñidos desgarradores, como debe ser. Ha saltado ya sobre sí mismo, probando el vértigo de las dudas, y ha visto hinchadas sus piernas como pelotas de nube negra que se deshacen. Este hombre, casi maduro y casi viejo, ha permitido al menos la cobarde idea de no lanzarse, solo por un momento. Y ya cansado, sin saltar aún, ha vuelto a cerrar los ojos y a aguantar la fragua de las hormigas en sus pies. Una comezón le atraviesa el tuétano. Casi llora, pero no es para tanto. Mañana tal vez salte.