un mundo extraño

Oda al petré

Cogí un petré. Qué clase cosa coger un petré. Iba solo, vacío iba el petré. ¿Hace cuánto tú no ves un petré? Ya nadie espera al petré. Por eso nadie ve nunca al petré. Con su larga, naranja nave, es imposible no ver a un petré. Los carteles azules en las paradas lo dicen claro: petré. Y sin embargo, viaja tan tranquilo, tan solitario el petré. Qué nostalgia debe sentir el petré, de cuando la gente lo veía y gritaba: ¡el petré! Y ahora parece olvidado el petré. Y yo que tampoco lo esperaba, lo he visto con mis ojos, me he subido con entusiasmo y he decidido escribirle esta oda al petré. A ver si no te sigues perdiendo, petré.