Cuando avanzamos por un puente, plano el sol sobre la tarde ciega, ¿es eso que oímos un chelo en un platanal? Tres notas breves se acercan, tres graves notas se escuchan, y el puente de ida y de regreso es ahora un teatro por donde pasa la conjetura y la maravilla, acechándose milagrosamente. ¿Es un chelo, una vaca que muge, un artilugio secreto? El platanal, estremecido por la mirada y el viento, oculta este misterio que el sol ha vuelto insoportable. Nos alejamos con indulgencia y nos atrevemos a cerrar con una pregunta apenas este oscuro asalto de la tarde: ¿es eso, acaso, un chelo en un platanal?